La pintura de Alfonso Costa Beiro es un personalísimo expresionismo lírico. Tiene concomitancias con Francis Bacon, si bien desde totales libertades. Sus figuras danzan y poseen una incontenible dinámica. Se inscriben en fondos como espejos de azogue perdido, en rosas, carmines, azules, amarillos. Basada en un prodigioso, rítmico dibujo, la materia es leve, deleída, con texturas muy ricas y contrastes tonales de efectismo de vidriera.